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jueves, 18 de julio de 2013

Respuesta del diario La Nación a la solicitada de La Campora

La IGJ, sacudida por acusaciones y por una interna gremial
publicado 18/7/2013
La Inspección General de Justicia (IGJ) quedó envuelta ayer en un fuerte cruce de acusaciones luego de que un grupo de al menos 98 empleados denunció una supuesta campaña de desprestigio del organismo, pero terminó por enfrentarse con delegados gremiales.
La denuncia de los 98 empleados -sobre un total aproximado de 450 que trabajan en el organismo- se plasmó en una solicitada que se publicó ayer en Ámbito Financiero. Allí sostuvieron que la IGJ padece "una artera descalificación" y "versiones difamatorias" por la que responsabilizaron a "dos ex agentes" a los que enrostraron un "inusual raid mediático", en alusión a la ex titular del Registro Nacional de Sociedades Silvina Martínez y el ex inspector Fernando Scanavino.
"Nos sentimos vulnerados por el actuar imprudente y despechado de quienes, persiguiendo otros objetivos que desconocemos, instalan en la opinión pública una realidad que en rigor es inexistente", expusieron esos empleados en la solicitada, que entre los firmantes incluyó a la delegación general en el Ministerio de Justicia del gremio UPCN y, de modo escueto, "ATE".
La inclusión de ATE, sin embargo, provocó una dura reacción, ya que ese gremio había liderado, sólo 48 horas antes, el paro que sacudió a la IGJ el lunes. Más aún, denunció por medio de volantes pegados en puertas y paredes que en la IGJ no existen "la presunción de inocencia ni el Estado de Derecho".
Tras conocerse la solicitada, además, desde el gremio desmintieron haberla firmado. "La Cámpora intenta colonizar la IGJ desde hace meses y se está quedando con los puestos de mando en distintas direcciones y departamentos, reemplazando a gente capaz con otra que no sabe nada", explicó el delegado general adjunto de ATE para el Ministerio de Justicia, Eduardo Rauch. "Ahora también quebraron la unión dentro de nuestro gremio y lograron que una parte juegue para La Cámpora, pero no el gremio en sí. Nunca se vivió algo así, ni siquiera en el menemismo", comparó.
En su solicitada, además, los empleados afirmaron que Martínez y Scanavino -a los que nunca mencionaron por sus nombres- intentan "desprestigiar inusitadamente a este organismo centenario" cuando afronta "cambios tecnológicos, actualización de criterios y ejercicio eficiente del poder de policía sobre estructuras societarias".Pero en el texto obviaron el extravío -o robo- de los legajos societarios vinculados al "caso Ciccone" y la entrega irregular al Ministerio de Economía de los legajos de las 1000 empresas más importantes del país, como también la protección a entidades cercanas a Sergio Schoklender o las sociedades de Lázaro Báez. Los firmantes tampoco mencionaron el "cepo informativo" impuesto en la IGJ para proteger al vicepresidente Amado Boudou y que ordenó levantar la Cámara Contencioso Administrativa Federal, tras recordar que las autoridades públicas deben quedar "sujetas al escrutinio público en reconocimiento al principio básico de que la democracia simplemente no podría funcionar si los ciudadanos no pudieran conocer de qué manera actúa su gobierno".

jueves, 4 de julio de 2013

FIN DEL CEPO INFORMATIVO DE LA IGJ

La IGJ deberá informar sobre Boudou


La Justicia ordenó ayer el levantamiento del "cepo informativo" que impuso el Gobierno dentro de la Inspección General de Justicia (IGJ) como parte de la red de protección que montó alrededor del vicepresidente Amado Boudou y las sociedades que lo rodean en el "caso Ciccone".
La Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal concluyó que la IGJ no puede imponer ninguna condición para entregar información sobre las sociedades registradas bajo su órbita ni mucho menos exigir un "interés legítimo" para acceder a esos datos.
"No se necesita ningún requisito especial para que una persona, sea cual fuere su calidad, pueda solicitar, acceder y recibir información, como así tampoco existe impedimento alguno para ello", concluyeron, en un fallo unánime, los camaristas Jorge Alemany, Guillermo Treacy y Pablo Gallegos Fedriani.
"Cada ciudadano -sin importar su condición- tiene derecho a estar informado y obtener la información contenida en los documentos y registros públicos", añadieron los camaristas, que le dieron 10 días a la IGJ para que le entregue la documentación que había solicitado, dos veces, el diputado nacional (UCR) Ricardo Gil Lavedra.
La Justicia admitió así el amparo presentado por el titular del bloque de diputados radicales, luego de que las autoridades de la IGJ, que responden a La Cámpora, rechazaran sus pedidos de información pública por carecer de "interés legítimo".
"Es un mensaje claro de que no puede tolerarse este funcionamiento de la IGJ, un organismo que el Gobierno usó y sigue usando a su antojo para borrar las huellas de la corrupción de sus funcionarios más representativos", afirmó Gil Lavedra.
Tras el estallido del escándalo, en febrero de 2012, el diputado presentó dos pedidos ante la IGJ. Pidió que le informara si investigaba irregularidades en la creación y funcionamiento de Ciccone Calcográfica y otras sociedades vinculadas a la operatoria bajo sospecha. También requirió copias de la documentación disponible sobre todas esas firmas.
Ante la negativa de la IGJ -que llegó a emitir las circulares 1 y 4 para fundamentar la negativa a ese pedido y otros similares de LA NACION y otros medios-, Gil Lavedra presentó un amparo junto a la Asociación de los Derechos Civiles (ADC).
En primera instancia, sin embargo, el juez Esteban Furnari rechazó su pedido por considerar que Gil Lavedra y la ADC no se encontraban legitimados para reclamar esa información de ese modo. Pero la Cámara terminó por darles la razón, con el previo dictamen favorable del fiscal de segunda instancia.

ACCESO A LA INFORMACIÓN

Para eso, los camaristas recordaron la justificación del decreto 1172/2003, con el que el entonces presidente Néstor Kirchner impulsó el acceso a la información pública, pero que nueve años después intentaron desconocer funcionarios de la agrupación política La Cámpora, liderados por el entonces titular del organismo Norberto Berner, luego ascendido dentro del Gobierno como secretario de Comunicaciones, y su número dos, Gustavo Varela.
El decreto 1172/03, recordó la Cámara, "procura asegurar que las acciones de las autoridades públicas queden sujetas al escrutinio público en reconocimiento al principio básico de que la democracia simplemente no podría funcionar si los ciudadanos no pudieran conocer de qué manera actúa su gobierno".
Dentro de la IGJ, no obstante, no sólo se bloqueó el acceso a los legajos societarios, sino que además se extraviaron -o robaron- los expedientes de Ciccone Calcográfica, The Old Fund y London Supply, como también se restringió al máximo la compulsa de datos por la página de Internet.
Para Gil Lavedra, la actuación de las autoridades de la IGJ -que responde de manera directa al Ministerio de Justicia- durante el último año y medio resulta "inexplicable si no tenían nada que ocultar. Pero en estos últimos tiempos, gracias a denuncias de dos empleados despedidos injustamente, saltó la ficha de las verdaderas razones por las cuales no contestaban", en alusión a las declaraciones de Silvina Martínez y Fernando Scanavino.
Entrevistados por la nacion, Martínez y Scanavino detallaron presuntos delitos e irregularidades que se habrían cometido dentro del organismo, lo que investigan la jueza federal María Romilda Servini de Cubría y el fiscal Carlos Stornelli.
"Las denuncias que se consideraban «complicadas» -contó Martínez a la nacion-, porque tenían repercusiones mediáticas o involucraban a determinados funcionarios del Gobierno o porque ellos las consideraban distintas, eran frenadas y tenían que ser evaluadas por Varela y por quienes trabajan con él."
Según reconstruyó LA NACION durante el último año y medio, las irregularidades dentro de la IGJ apuntarían a proteger, entre otros, a Boudou, a Sergio Schoklender y a la Fundación Madres de Plaza de Mayo. También, a acotar la información sobre las sociedades del empresario patagónico Lázaro Báez.

miércoles, 19 de junio de 2013

Repercusiones sobre la denuncia IGJ


Proyecto presentado:



PROYECTO DE RESOLUCIÓN


La Honorable Cámara de Diputados de la Nación

Resuelve

Convocar de manera urgente a Norberto Carlos Berner, ex titular de la Inspección General de Justicia (IGJ) y actual Secretario de Comunicaciones, para que concurra a esta Honorable Cámara a dar explicaciones sobre el “cepo informativo” -montado por la cúpula de la IGJ- para proteger al vicepresidente Amado Boudou y dar respuesta a los siguientes interrogantes:
1) ¿Es cierto que, estando al frente del organismo, conformó un grupo de funcionarios que aportaron propuestas y fundamentos para negar el "acceso a la información contenida en las bases de datos de la IGJ" y evitar que los reclamos posteriores por la denegatoria llegaran a la Justicia?
2) ¿Quiénes conformaban este grupo y qué documentos generaron?
3) ¿Está en conocimiento de los presuntos delitos e irregularidades denunciadas por Fernando Scanavino - inspector legal de sociedades comerciales en la IGJ - y anteriormente por la ex directora del Registro Nacional de Sociedades, Silvina Martínez, ambos despedidos de la IGJ por oponerse a las prácticas implementadas por La Cámpora? En caso afirmativo, ¿qué ha hecho al respecto?


FUNDAMENTOS
Sr. Presidente:

La Inspección General de Justicia (IGJ) tiene, entre otras, la función de registrar y fiscalizar a las sociedades comerciales, extranjeras, asociaciones civiles y fundaciones que se constituyen en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Atento a los documentos y correos electrónicos intercambiados entre funcionarios de la IGJ, a los que algunos medios pudieron acceder, se conoció que a mediados del año pasado Norberto Berner –titular por ese entonces del organismo- armó un grupo específico para pensar y proponer ideas, medidas y fundamentos para implementar un cerrojo que impidiera que los legisladores de la oposición y el periodismo accedieran a información de la ex Ciccone.
Fernando Scanavino, ex inspector legal del organismo y miembro del grupo conformado para implementar el “cepo informativo”, confirmó la referida información e incluso aportó más detalles, llegando a afirmar que "la orden era proteger a Boudou y no dar nada sobre él ni sobre el caso Ciccone".
Es una vergüenza que se haya montado un operativo de esta naturaleza y es por ello que Berner debe venir a dar explicaciones al Congreso.
Scanavino fue despedido sin causa de la IGJ, y la razón aparente de su salida, según él indica, es que se opuso a las prácticas que implementó la agrupación “La Cámpora” desde que ésta llegó a ese organismo. Otra persona que fue despedida por igual motivo es la ex directora del Registro Nacional de Sociedades de la IGJ, Silvina Alejandra Martínez, quien denunció a La Cámpora por restringir información, asegurando que fue echada del organismo por negarse a acatar órdenes que para ella constituían delitos.
Es por todo lo expuesto, Sr. Presidente, que solicito la aprobación del presente Proyecto de Resolución.


Cuestionan “cepo informativo” en torno al caso Ciccone
17-6-2013
Desde el radicalismo se quejaron por el “secretismo” impuesto en torno a la situación del vicepresidente y recordaron que ya la Inspección General de Justicia no había respondido a requerimientos de la oposición.
El presidente del bloque de diputados de la Unión Cívica Radical, Ricardo Gil Lavedra, manifestó que “no es sorpresivo en absoluto que se hayan encontrado pruebas sobre la existencia de un cepo informativo alrededor de Boudou por el caso Ciccone. Es algo que venimos denunciando sin éxito hace ya más de un año”.

“El secretismo que caracteriza a este Gobierno se manifestó desde el principio en este caso”, sostuvo y agregó que “se negaron sistemáticamente a informar quiénes eran los dueños de Ciccone, e incluso así llegaron a forzar una expropiación vergonzosa. Desde un primer momento, la Inspección General de Justicia (IGJ) no respondió a mis pedidos de acceso a la información pública que hice. Pero, no contentos con eso, para evitar que pudiera seguir reclamando hicieron una modificación perversa al modo en el cual se accede a los datos registrados en la IGJ”.

Al respecto, Gil Lavedra explicó que “antes de mis pedidos, los ciudadanos podíamos acceder sin más problemas a registros de sociedades que tienen que ser públicos. Ahora, tenemos que demostrar que tenemos un interés legítimo. ¡Cómo si saber si el mismísimo vicepresidente de la Nación está involucrado en un caso tan tremendo de corrupción no fuera un interés legítimo suficiente!”.

“Nosotros, frente a este atropello que mostraba claramente que algo estaba pasando, iniciamos un amparo junto con la Asociación por los Derechos Civiles. Al día de hoy, estamos esperando una nueva sentencia después de que lo rechazaran”, explicó, para finalmente añadir que “esto no es más que una punta de cómo funciona el oficialismo por dentro, y estos empleados despedidos por la IGJ son sólo la cara visible de una realidad que persiste. Acompañamos su denuncia sobre lo que sucede. A ver si por una vez esto no queda impune”.

lunes, 17 de junio de 2013

Corrupción en IGJ

La Cámpora protegió a Boudou para despegarlo del caso Ciccone

Uno de sus dirigentes, a cargo de la Inspección de Justicia, diseñó un "cepo informativo" sobre datos que podían complicar al vice. Cómo funcionaba el sistema.
Antes de abandonar su oficina de la Inspección General de Justicia (IGJ) para ocupar la de Comunicaciones, Norberto Berner ideó uncerrojo informativo para proteger al vicepresidente Amado Boudou. El hombre de La Cámpora diseñó una estrategia para evitar que la información sensible de empresas vinculadas al caso Ciccone llegara a la prensa, la Justicia y legisladores de la oposición.
Según reveló hoy La Nación, Berner creó un equipo para que trabaje en el diseño de un sistema que trabara el "acceso a la información contenida en las bases de datos de la IGJ" y, al mismo tiempo, evitara que esas negativas del organismo derivaran en una denuncia judicial. Uno de los que integró ese equipo, el ex inspector legal del organismo Fernando Scanavino, confirmó y detalló la información a La Nación.
"La orden era proteger a Boudou y no dar nada sobre él ni sobre el caso Ciccone", afirmó Scanavino, quien fue despedido de la IGJ a mediados del año pasado por oponerse a las prácticas implementadas por La Cámpora.
Según Scanavino, la discusión también era "cómo se podía limitar el acceso a la información a la Justicia. Porque las respuestas a los oficios tampoco quedaban para el común de los abogados. Se encargaba la jefa de nuestra área”, en alusión a Graciela Susana Junqueira, titular del Departamento de Denuncias y Fiscalización de Sociedades Comerciales, a cargo de dar respuesta a los oficios enviados por los jueces.
Scanavino afirmó, además, que el control de la información se plasmó incluso a "los expedientes calificados como sensibles, que se movían por las oficinas de manera informal". Así, en el sistema informático de la IGJ, por ejemplo, "aparecía que el legajo de The Old Fund lo tenía un inspector, pero estaba sobre el escritorio de nuestra jefa".
El debate entre los colaboradores de Berner pasó por cuáles datos debían ser "de acceso directo", cómo lidiar con "quienes son terceros completamente ajenos a la entidad" sobre la cual pedían datos, fijar un umbral algo más "general" para quienes figuren como "socios minoritarios, mayoritarios, vinculadas, etc." de la empresa sobre la que piden datos, y "algo especial para profesionales, especialmente abogados, escribanos y contadores".

CEPO DE INFORMACIÓN EN LA IGJ

Protegieron a Boudou con un cepo informativo por el caso Ciccone